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martes, 4 de agosto de 2020

Quillén Muñiz, músico

Las armas secretas de Quillo


La tarde esta soleada y tranquila, casi primaveral en este invierno atípico. Quillén Muñiz, más conocido como Quillo, está sentado en un patio, rodeado de plantas y adornos,  sosteniendo con ambas manos una guitarra eléctrica con reminiscencias beatles. La tapa de su Ep Armas secretas para canciones tranquilas refleja esa situación de relax cuarentenal en su ciudad, Concepción del Uruguay. De la música y de la vida en general conversamos en el Random de hoy.


Music home

-¿Cuál fue tu primer contacto con la música?

Q- El primer contacto fue más visual que auditivo. En mi casa siempre se escucho música, principalmente porque mis padres además de ser arquitectos son artistas aficionados: mi vieja pinta y mi viejo toca la guitarra.

-¿Tenés algún recuerdo puntual de ese acercamiento?

Q- El recuerdo que tengo es el de estar eligiendo entre los discos de vinilo de mis padres, y prestarle atención a la tapa más que a la música. Yo supongo que me debe haber impactado el tamaño del vinilo cuando tenía 2 o 3 años… Me acuerdo de un disco de Piero, - Que generosa sos mi tierra- que tenía una tapa muy colorida, con un arco iris enorme y de otro de La máquina de hacer pájaros con una tapa de historieta: los elegí y me senté a escucharlos. No los puse como música de fondo para hacer otra actividad, sino que me senté en la alfombra del living a escuchar cada disco, a mirar la tapa, el movimiento de la púa sobre el vinilo. Lo sentía como una ceremonia, ya fuera con mi viejo o solo, siempre dándole mucha  importancia.

-¿Qué era lo que más sonaba en tu casa?

Q- Se escuchaba mucha música en inglés. Mientras trabajaban haciendo planos mis viejos ponían discos y yo andaba correteando por ahí (risas)… Recuerdo que sonaban mucho Los Doors, Pink Floyd, los Beatles y Zeppelin… Esa música fue la empezó a marcar mis gustos, y no se fue más…  aunque sea la de mis padres, aunque sea de otra generación.

-¿Te acordás de algún disco en especial?

Q- Hay un disco de los Beatles (at the Holywood bowl) que si lo pones hoy es algo horrible. No se pueden escuchar las canciones por los gritos del público, por las chicas enloquecidas: se ve que eso me atrapaba, me hacía preguntarme que estaría pasando sobre el escenario para que la gente grite tan descontrolada (risas)


Espíritu adolescente


-Y cuándo fuiste creciendo, ¿cómo evolucionaron tus gustos musicales?

Q- En los primeros 2000 yo era adolescente, y en ese momento salieron al ruedo bandas bien guitarreras como The Strokes, White Stripes, Kings of Lion, que fueron mi gran influencia…gracias a ellos agarré la guitarra y empezar a tocar sobre los discos. Era muy fan de los Strokes y de unos uruguayos que se llamaban Astroboy. Y años después termine tocando  con el guitarrista de Astroboy.

-¿Hay alguna banda argentina que te haya influido?

Q- Yo escucho principalmente música en inglés, pero si tengo que nombrarte  una banda nacional es Manal: la influencia no viene por el lado de la música, más bien de las letras. Me siento identificado en la manera de describir cosas del día a día, de mencionar calles que te cruzás, como la canción Avenida Rivadavia por ejemplo.

-¿Qué relación tenés con los libros?

Q- En esta cuarentena no estoy leyendo nada, porque me vine a Concepción por 15 días y ya estoy hace 4 meses. Cometí el tremendo error de no traer ningún libro. Leo mucho Nick Hornby, un escritor inglés que se mete bastante con la música: lo último que leí de él es 31 canciones, donde el tipo hace una especie de autobiografía a través de las canciones que elige. No son las mejores, ni las que más le gustan, sino las que relaciona con momentos importantes de su vida: cuando nace su primer hijo, cuando lo deja su primera novia. A la lectura también la relaciono con la música, que es mi vida: leo biografías de artistas como Lou Reed, Neil Young, Jeff Tweedy, etc.


En banda


-¿Cuál fue la primera banda en la que tocaste la guitarra?

Q- A los 15 años  armamos Casanova y fue una linda experiencia. Aprendimos un millón de cosas, a los golpes la mayoría de las  veces porque no había tanta información como ahora, no era tan fácil acceder a Internet, ni tenías un afinador en el celular (risas)…tocábamos bastante y hacíamos nuestras canciones. Cuando terminé la secundaria me fui a vivir a Buenos Aires, y un tiempo a La Plata también y siempre estuve en bandas de rock, tocando la guitarra y haciendo algunas voces.

-¿Y qué pasó con Casanova?

Q- Somos amigos desde chicos, pero en un momento dejamos de tocar porque se había vuelto  desgastante y preferimos disolver la banda a terminar peleados (risas). Sigamos siendo amigos, juntémonos a comer… Después de varios años con Juan Sito -que era compañero de banda y es un hermano de la vida y de la música- decidimos armar un proyecto para seguir creando juntos que se llama Kimo Fander. Como él vive en Concepción y yo en Buenos Aires hacemos canciones online, y así pudimos sacar un EP hace poco más de un año. Es algo totalmente lúdico, sin ninguna pretensión, ni siquiera es necesario tocar en vivo. Es un juego para no cortar esa relación musical de tantos años.

-Contame un poco de tus bandas de Buenos Aires

Q- En Buenos Aires estuve en Eléctricos asesinos, Valles (que está en un descanso, pero espero que vuelva) y ahora estoy en Deportistas. Con esto de la pandemia esta todo super frenado, pero igual estamos trabajando en un video y una canción, cada uno filmando y grabando desde su casa. Y yo trabajo desde acá mezclando y masterizando.

-¿Y cómo surgió la idea de hacer el EP Armas secretas?

Q- Mi novia (Marianela Alarcón) tenía un par de letras guardadas desde la adolescencia que nos sirvieron para las canciones: hablaban de volver a las raíces y justo coincide que nosotros vinimos de Buenos Aires para hacer la cuarentena, para estar más tranquilos, en contacto con nosotros mismos y no tan envueltos en el barullo de allá.

-¿Cómo está conformado Armas secretas?

Q- Hay cosas diferentes. Una de las canciones se la mandé a un amigo de Chicago (Marty Kaleta), con una letra en español, y el la tradujo al inglés y la cantó. Las otras dos las hicimos con Marianela acá. Me encantó aprovechar el tiempo libre para hacer este EP solista, que de solista no tiene mucho porque invite a muchos amigos.

 

Quillen Muñiz tiene 29 años y es guitarrista, compositor y técnico superior en sonido. Participó en bandas de rock como Casanova; Eléctricos asesinos, Valles Deportistas y Kimo Fander. Hace pocos meses edito  el Ep Armas secretas para canciones tranquilas.


Para escuchar:

Armas secretas para canciones tranquilas

Kimo Fander

martes, 7 de julio de 2020

Román Ríos, cantautor


Coplas del camino
por Javi Kolker

Román Ríos es un hombre alto, de gran tamaño. Si uno no lo conoce su aspecto hasta podría ser intimidante, pero apenas conversa unos minutos su carácter afable confirma que es un gigante bonachón y sensible. Román es parte de la historia de la música uruguayense, ya que integró dos de las bandas más queridas y reconocidas por estos pagos: Sairá y Ensamble.

Días de radio

-¿Cuál fue tu primer contacto con la música?

RR- Que difícil esa pregunta! Es que tengo la sensación de que la música siempre estuvo conmigo. Desde chiquito me gustaba estar cerca de la radio, escuchar las canciones… y cuando empecé la escuela también. Tengo un recuerdo de unos chicos con una flautita a la que le llamaban tonete –que no se si sigue existiendo- mostrándole algo a la maestra de música, y a ella dándoles indicaciones. A mí me llamó la atención y le fui a decir a mi viejo que quería una flauta: como siempre me sacó corriendo (risas). Lamentablemente no tuve el apoyo para estudiar música y lo pude hacer recién después de terminado el secundario. En ese momento me compré una guitarra y empecé a tocar, a aprender canciones, y más adelante me compré un bajo.

-¿Se escuchaba música en tu casa?

RR- Si. En mi casa se escuchaba fundamentalmente tango porque le gustaba a mi viejo y a mi vieja, pero no teníamos equipo de música, ni tocadiscos: había una radio Noblex Carina, que yo creo salvó mi vida (risas). Y el miércoles a la noche era la cita obligada, se detenía el universo a la hora que empezaba el programa de Silvio Soldán en la televisión, - Grandes valores del tango-… era religioso en mi casa. A mí no me gustaba mucho pero lo miraba igual. Me quedaba con ellos acompañándolos y escuchando los tangos, los cantantes, las orquestas.

-¿Cómo es eso de que la radio salvó tu vida?

RR- Claro. Porque durante el día mi viejo laburaba, entonces yo podía usar la radio para conectarme con la música. Y creo que la radio definió mi forma de componer, de armar los repertorios. Me gusta la variedad de estilos y no tanto la cosa monotemática. Con la radio nunca sabes que música van a pasar, con que te van a salir.

-¿Tenías algún programa preferido?

RR-Escuchaba el programa de Sergio Peraza –en la CW35 de Paysandú- que se llamaba Entre nosotros. Creo que toda mi generación le prestaba mucha atención a ese programa porque a los pocos días que un disco salía en Europa, Peraza lo tenía. Pasaban música pop y rock progresivo, desde Yes, Génesis y Emerson, Lake & Palmer hasta Donna Summer o Earth Wine & Fire. Eso me fue formando porque a veces pasaba horas con la radio hasta pescar una canción de los Beatles, o de Stevie Wonder. Además una de las características del programa era que casi siempre cerraba con una canción de los Beatles, así que lo escuchaba hasta el final y después me iba a entrenamiento de básquet. Más de una vez llegué tarde por quedarme a escuchar algo que me volaba la cabeza y no lo podía dejar hasta que terminara.

Guitarra y voz

-¿Alguien tocaba algún instrumento en tu casa?  

RR- Mi viejo tocaba muy bien la guitarra y cantaba lindo también. Lamentablemente no eran muchas las veces que lo escuchábamos porque no tenía instrumento. Había alguna anécdota de sus juventudes donde perdió su guitarra en una pelea, en una de esas pulperías de campo y ahí nunca más quiso tener una. Así que lo escuchábamos en alguna fiesta cuando alguien le prestaba, y el accedía… ahí nos enterábamos que tocaba la guitarra recontra bien: canciones de Falú, cosas elaboradas, instrumentales también. Y mi mamá cantaba muy lindo. Me acuerdo de estar estudiando y ella lavando la ropa mientras cantaba La pulpera de Santa Lucia con una afinación perfecta, muy expresiva. Tal vez a partir de ahí los cuatro hermanos somos cantores. 
     
-¿Qué artistas te impactaron de chico?

RR- Los Beatles. Cuando en la radio terminaba de sonar una canción te decían el nombre y quien era el artista, entonces yo iba seleccionando lo que me gustaba. Un tal John Lennon, un tal Paul Mc Cartney, un tal George Harrison… no sabía quiénes eran, ni que banda integraban, pero me encantaba. Recién en tercer año unos compañeros me dijeron “a vos te gustan los Beatles… mañana vamos a estar en la casa de un amigo con casi todos los discos… si queres venite”. Cuando fui era como tocar el cielo con las manos. Los Beatles fue lo primero que escuche durante bastante tiempo. Me acuerdo que una vez llegué tarde al entrenamiento porque me quede oyendo una música que era como los Beatles, pero cantado en castellano.

-¿De quién estás hablando?

RR- De León Gieco tocando María del campo. Era algo totalmente diferente a lo que había escuchado en castellano; lo que más sonaba era Palito Ortega y ese tipo de música. Lo de Gieco tenía poesía, una sonoridad distinta. Me acuerdo de haber pensado “ah bueno, esto es otra cosa, entramos en otra dimensión, en un mundo paralelo”. Y esos mismos compañeros que tenían los discos de los Beatles también tenían los de León. Esas cosas me marcaron para siempre en mi historia musical.

-¿Y qué fue lo siguiente que escuchaste?

RR- Te lo cuento en el orden que los fui conociendo: Pink Floyd, Génesis, Yes, King Crimson, Led Zeppelin… esos me pegaron fuerte. De los locales Almendra y Aquelarre fundamentalmente, que me parecen de las bandas más importantes que dio el rock argentino y latinoamericano. Tenían algo distinto y no trataban de seguir la huella de todo el mundo para vender discos, sino que hacían algo personal y auténtico. Y tenían cosas para decir, para aportar… algo nuevo.

Lecturas

-¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?

RR-Un día me enteré que se podía sacar libros de la biblioteca de la escuela y llevártelos a tu casa, y ahí empecé a leer los clásicos de la adolescencia: La isla del tesoro; 20.000 leguas de viaje submarino… Tenía poco acceso a los libros -que a veces me compraba mi hermana mayor, que trabajaba- pero me gustaba leer. Cuando terminé el secundario y empecé a trabajar ya me compré mis propios libros. Un día encontré una liquidación en una librería y -guiándome por referencias de mis amigos- me compré algunos libros de Hermann Hesse: Lobo estepario; Sidartha; Demián, que ni sé de qué se trataba, pero me acuerdo de haberlos leído con pasión, atrapado por esas escenas. Jean Paul Sartre también me gusto mucho. Otras cosas que compré -en cambio- no me llamaron la atención, no me gustaron (risas). Pero esos dos autores me cautivaron, y me llevaron a cambiar mi forma de ver la vida y el mundo; la relación con la gente y con los hechos.

Trayectoria musical

-¿Cómo empezaste a meterte en la música?

RR-Llegó un momento en que me cansé de la ingeniería -tenía aprobada un tercio de la carrera- y decidí darle una chance a la música. Empecé con una guitarra que cayó en mi casa, que se la debe haber olvidado alguien y quedó ahí: era un cacho de madera con cuerdas… guitarra era una forma de decirle (risas). Como en esa época ya trabajaba busqué alguien que me enseñara a tocar, y le pedí a Carlitos Tourfiní: él se aprendía las canciones que yo le decía y me las pasaba. Más que nada cosas de Litto Nebbia, de Spinetta… hasta que un día me enseño a sacar canciones por mí mismo y el paso siguiente fue empezar a componer.

-Y armaste tu primera banda.

RR-Así es. Me puse a buscar gente e hicimos Sairá… todo a los guachazos porque yo no sabía nada, ni afinar el bajo. No tenía oído para afinarlo y en esa época no había afinadores, pero era tanta la confianza y las ganas que teníamos que armamos los temas, los ensayamos y salimos a tocar.

-Y después entraste en Ensamble.

RR- Claro. Cuando Sairá se desmembró me invitaron a tocar en Ensamble, y ahí fue otra cosa porque había gente que sabía mucho. Y como tenía que estar a la altura me puse a estudiar con el bajo: Germán (Reynoso) me pasaba ejercicios para hacer con el instrumento y yo estaba horas tocando, hasta que más o menos lo domé. Ensamble debe haber sido el proyecto más importante en el que participé en cuanto a música creada y elaborada. Y hace unos años toqué con un bandoneonista de Concordia, Santos Maggi, que también era un tremendo músico. Pero si me das a elegir yo tengo los mejores recuerdos de Sairá porque fue la primera experiencia: fue todo muy salvaje, muy libre, espontáneo y romántico.

-¿Cómo seguiste después de Ensamble?

RR- Hubo unos años de interrupción en los que deje de tocar. Después volví con mis canciones que es la propuesta que mantengo hasta hoy, al principio con un toque más folklórico, y de a poco volviendo a las raíces.

-Si te piden que le pongas un nombre a tu estilo musical ¿cuál sería?

RR- Folklore urbano, que es una fusión entre folklore y música urbana. Y le digo música urbana a las sonoridades y los ritmos que me remiten a lo que escuche de adolescente: el pop, el rock el rock progresivo.

-¿Cuáles son tus proyectos de acá en adelante?

RR- Quisiera grabar unas cuantas canciones que tengo en carpeta, y por eso estoy tratando de darles un mismo sentido, de unificar un criterio para armar un tercer disco. Me gustaría grabarlo en un estudio con buen sonido y hacer una duplicación industrial, que quede un buen registro. Son las canciones que veníamos tocando con esta última formación, y que hablan de mi manera de ver la vida, el mundo y el sentido de pasar por esta experiencia.


Sairá: Román Ríos (bajo y voces); Cacu Romero (guitarra y voces);  Felipe Chazarreta (guitarra y voces); Daniel Leturia (flauta); Patora Ducret (batería).

Ensamble: Román Ríos (bajo); Germán Reynoso (guitarra, charango y voces); Julia Díaz (voces); Caña de Michele (piano y voces); Carolina Bugnone (flauta traversa); Daniel Quiche (batería). Pasaron por Ensamble además Omar Jara (piano y voces); Cesar Rojas (piano, flauta, voces); Belleza Maddalena (guitarras); Fernando Delorenzi (saxo).

Román Ríos grupo: Román Ríos (bajo y voces); Edgar Urán (guitarra); Rocío Muñoz (voces); Claudio Galván (percusión y voces)

Para escucharRomán tiene dos discos:


  • La vida me queda lejos en Youtube


martes, 30 de junio de 2020

Franco Fiorotto, músico


La trama de la murga

por Javi Kolker
Foto Jose Ca
Franco Fiorotto está sentado en el patio de su casa larroquense, comiendo mandarinas al sol con su sonrisa grande y contagiosa. Se intuye la tranquilidad llenando todos los espacios y el aire puro de su pueblo al que decidió volver luego de varios años de vivir en Concepción del Uruguay, donde  estudió profesorado de música,  dio clases en varias escuelas y participó en la  murga Manso guachazo.


De estudios

-¿Cómo fue para vos irte a estudiar a Concepción? ¿Sentiste mucho el cambio?

FF- Si bien fue un paso grande para mí, creo que no cambió mi forma de ser, mi esencia.  Por supuesto el hecho de ir a vivir a una ciudad nueva, donde no conoces a nadie, es algo así como empezar una hoja en blanco: sos libre de elegir a  tus amigos, de estar con quien realmente te sentís cómodo y entonces el tiempo compartido es importante. Por ahí cuando uno es más chico tiene a sus compañeros de escuela, a sus amigos del barrio, y a veces no importa cómo son (risas) son esos y ya está… Pero me di cuenta de esas cosas con el paso del tiempo, no mientras iban sucediendo.

¿Y en el aspecto musical?

FF- En lo musical si fue un gran cambio, porque la facultad  te abre un mundo increíble, infinito. También conocer gente del ambiente de la música te lleva a investigar estilos que tal vez nunca hubiera conocido de otra manera. 


Infancia

-¿Cuál fue tu primer contacto con la música?

FF-  No recuerdo algo en particular porque siempre  hubo música sonando en mi casa. Mi papá tocaba  la guitarra y nunca faltaban instrumentos alrededor. El cantaba en la iglesia y además cuando volvía de trabajar en la escuela -es profesor de física-química-  todos los días se sentaba a tocar un rato para descargar tensiones  (risas)

-¿Qué era lo que se escuchaba en tu casa?

FF-La banda sonora de la casa era el  folklore: Los Trovadores; los Carabajal; hubo una época muy fuerte de Los Nocheros. Pero mis preferidos eran Víctor Heredia, Jairo , Leon Gieco… también estaba presente el folklore uruguayo: Zitarroza, Los Olimareños, Larbanois Carrero y Quilapayun, Víctor Jara… era muy variado el repertorio (risas)

-¿Alguno de ellos tuvo influencia en tu forma de cantar?

FF-Yo quería cantar como Jairo, buscaba imitarlo y escuché mucho un disco con referencias bíblicas que se llama Estampitas. Ya en la adolescencia me volqué a cantar Spinetta, Charly García, Pastoral, Vivencia, Pedro y Pablo… buscaba cantar agudito y con fuerza.  Y más al final de la secundaria me copé con el rock: Divididos, Las Pelotas, La Renga, Los Redondos… pero el impacto de la voz de Jairo fue muy grande para mí, es una voz que siempre me transmitió mucho.

-¿Lo seguís escuchando?

FF-Lo dejé de escuchar porque no me gustó más ese estilo de música y porque dejé de compartir la cuestión ideológica. En ese entonces empecé a interesarme más en lo que decían las letras y eso me llevó a dejar de lado algunos artistas y prestar atención a otros.

-¿Qué música es la que más te llega hoy?

FF- Hoy en día escucho más que nada murga y varios cantautores uruguayos: Pitufo Lombardo, Pinocho Routin; Jaime Roos; Drexler. De acá me encanta Lisandro Aristimuño; Juan Quintero… Siento que abrí más el abanico y ya no tengo un solo artista como referente. Pero según mi modo de ver, la música uruguaya está en pleno florecimiento, tienen la posta.

-¿Te acordás de la primera vez que te subiste a un escenario?

FF –Para mí el primer escenario fueron las fiestas familiares: somos 18 primos y todos cantamos, entonces los encuentros  siempre  tenían una guitarreada final con voces y bombos, se hacía percusión con cualquier cosa... vasos, platos, tenedores. El único instrumento real era la guitarra. Todos cantan en la familia: mis primos, mis tíos, mis abuelos, mis padres.  Algunos componen canciones; mi hermano tiene su banda (A lo perro) y compone, toca la guitarra… Ahí empieza todo.


Canciones propias

-¿Cómo fue que empezaste a componer?

FF- Al principio hacía música instrumental. Hubo un tiempo en que me dediqué mucho a la guitarra, porque me compré una de luthier (hecha artesanalmente)  que me enamoró, me tenía cautivado y me incentivaba a probar sonoridades y afinaciones nuevas. De todas las cosas que hago lo que me da más felicidad es sentarme a cantar con la guitarra. Recién al tiempo me picó el bichito de escribir canciones.

-¿Antes no escribías?

FF- Yo siempre escribí pero por el solo hecho de hacer trazos sobre el papel, con lapicera… más  allá de lo que escribiera me gustaba esa sensación. Escribía y después tiraba todo (risas) Más adelante me puse a escribir algunos cuentos fantásticos o con algún mensaje… y recién después surgió lo de las canciones.

-¿y la primera canción que escribiste?

FF- La primera canción la escribí en el balneario Itapé, con la guitarra nueva. Me fui una de esas siestas de verano de mucho calor con la libreta en la que siempre escribo. Me acuerdo que no había nadie en la playa, y me salió escribir sobre la gente que vive en la calle, algo que no había visto en Larroque. Siempre hablo de cosas que me apenan o me conmueven de alguna manera… no he podido escribir cosas alegres aún.

-Pero no tenías tu propio grupo

FF- Nunca estuve en una banda fija hasta que me sume a Manso Guachazo en 2011. Y ahí me quedé hasta que volví a vivir a Larroque.


Trama y murga

-¿Cómo fue tu participación en la murga?

FF-La murga me dio la posibilidad de encontrar personas con las que debatir ideas; de decir y  que te digan en la cara cuando no coincidís en algo, de valorar ciertas actitudes. Me gustó más haber participado en ese grupo, con esas personas  que me dieron su amistad genuina, que el hecho de estar en una murga en sí. Lo de compartir un escenario es muy lindo, pero si me tengo que quedar con algo  me quedo con lo que te decía antes: los conceptos que se debatían hacia adentro;  lo que se decía en las letras y el grupo humano. Musicalmente aprendí cuando empecé a participar en los arreglos corales, pero –de nuevo- lo más lindo era juntarse a discutirlo.

-Contanos un poco de La Trama.

FF-Cuando me volví a Larroque formé La Trama y ahora estamos en plena edición de un disco… ya lo tenemos grabado. El disco tiene diez canciones de las cuales 9 son nuestras y yo  compuse  las músicas y las letras.  También grabamos un cover de los Beatles: Eleanor Rigby–que es casi todo instrumental- y que salió hace poquito en las redes.

-¿Cómo es esta nueva etapa?


FF-La Trama es un proyecto musical que estamos construyendo. Yo siento que tengo la responsabilidad de la composición, de la estética, de lo artístico y es un desafío grande, que me costó horrores encarar. Cuando los llamé a los gurises para proponerles hacer una banda transpiré como loco para decirles lo que quería. Necesitaba  que se entienda que iba en serio, que  había que comprometerse  en los ensayos, en el estudio de las canciones.  Ahora  estamos en la búsqueda de mejorar el equipamiento, de ponerle una impronta más profesional a la que estábamos acostumbrados. En ese camino estamos.

Para escuchar


jueves, 8 de noviembre de 2018

Random

RANDOM

En los primeros meses del 98 las vueltas de la vida me llevaron a vivir a Villa Elisa. Recuerdo como hoy que en el kiosco de la estación de ómnibus vi por primera vez el primer número de la Rolling Stone, con Charly García (que no es el de la guía) en tapa. A partir de ese momento y durante casi 20 años compré esa revista y la guarde como un coleccionista, traslade las pilas gigantes en cada mudanza como si fuera un archivo de gran valía.
Hace algunos años decidí, finalmente, que esa revista cada vez me importaba menos, que no me identificaba con ella, que nunca la leía completa…Todo lo que el rock tenía de importante para mí se había perdido, tal vez  no la música, sino mas bien toda la maquinaria comercial que lo conformaba había terminado por agotarme.
Está claro que mi divorcio de la Rolling Stones resulta algo meramente simbólico. Es solamente un modo de rechazo al vaciamiento cultural de la época que se origina en los grandes medios principalmente, pero que termina afectando a todo lo que los rodea. Y ahí estamos nosotros. Por lo tanto, la idea de estas publicaciones será la de eludir esas estructuras y aportar una mirada desde lo personal.
Pensé en hacerlo comentando libros, música, series, películas, y también charlando con los involucrados en el hecho artístico cuando esto sea posible. Pensé en ponerle un nombre que lo identifique para darle periodicidad y que no solo sean arrestos individuales  de acuerdo a las ganas o no de escribir. Funciono bajo presión aunque esa presión me la ponga yo mismo.
RANDOM es el nombre elegido para este blog, esta especie de suplemento (que en realidad no suplementa nada, porque para eso debería haber un cuerpo principal de un diario, que en este caso será imaginario). Aquí tratare de continuar –y mejorar- el camino que comencé a transitar en el Suplemento Tal vez (escrito y producido junto a Martín Ballay en el ya desaparecido Diario La Voz) en el año 2000 y casi al mismo tiempo en el Semanario El Miércoles, con la sección llamada Pan y circo, ambos medios de Concepción del Uruguay; Entre Ríos; Argentina.
Ojalá les interese el espacio. Creo que hoy son muy necesarios los sitios de expresión (no solamente este, claro) que intenten llevar el arte y la cultura al lugar que se merecen. Abrazos y gracias desde ya!
Javi K